
La peletería es la industria dedicada a la elaboración de indumentaria, cuero y piel animal. Es una de las tecnologías más antiguas conocidas, remontándose a la prehistoria, y probablemente la forma más antigua de elaboración de ropa. Mientras el cuero, especialmente el obtenido de ganado bovino, es hoy un artículo estándar en la vestimenta, la popularidad de las prendas de piel ha sufrido una importante merma en los últimos años debido a la concienciación de proteger algunas especies de animales escasos, tanto por parte de acuerdos y esfuerzos como CITES como de movimientos y organizaciones no gubernamentales. Los cuidados especiales que requiere tanto su confección como su uso y mantenimiento han hecho que tradicionalmente se considerara un artículo de lujo; algunas prendas, como las elaboradas de armiño, han sido simbólicas del atuendo real en algunas culturas.
La artesanía en piel ha acompañado al hombre desde sus propios inicios como una manufactura de primera necesidad. Con esta materia fabricaron sus primeros vestidos, zapatos, envases, mantas, casas y hasta pequeñas embarcaciones. Hace más de 3000 años, la piel era un mercado próspero en Egipto, Grecia y toda Europa, el cuero como materia prima era utilizable en casi todos los sectores de la vida diaria, desde los petos de los soldados y escudos hasta carruajes, muebles y toda una infinidad de artículos de lujo. América llega con la conquista de los españoles, traída sobre todo por misioneros, qué se asentaron en nuevo México y Texas, uniéndose al trabajo ya existente de los aborígenes de la zona. En la época de las colonias, los artesanos desarrollan un estilo que aún se ve en nuestros días, en quitrines, arreos, burós, muebles, y monturas. El término guadamecil designa el cuero pintado o labrado artísticamente. Desde el siglo VIII establecieron los árabes la industria de los guadameciles en España, principalmente en Córdoba cuyas producciones gozaron de fama europea desde el siglo XI.